Conceptos básicos sobre maridaje con vino
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¿Alguna vez te has preguntado cómo combinar el vino con la comida de manera adecuada? ¿Te gustaría aprender los conceptos básicos sobre maridaje con vino para impresionar a tus clientes? En este artículo, te guiaremos a través de los fundamentos del maridaje con vino, desde qué es hasta cómo hacerlo correctamente. ¡Prepárate para descubrir un mundo de sabores y aromas!
¿Qué es el maridaje?
En los últimos años, el maridaje se ha convertido en todo un arte. Aunque tradicionalmente, el término se ha asociado con la combinación de vinos y comidas, hoy día se ha extendido a otras bebidas alcohólicas (cervezas, licores, cócteles…) y no alcohólicas, como cafés, tés o refrescos. A grandes rasgos, el maridaje consiste en la búsqueda de la armonía entre alimentos y bebidas, de maneras que sabores, texturas y aromas se complementen a la perfección y se potencien mutuamente.
Partimos de la premisa de que hay ciertos sabores e ingredientes de alimentos y bebidas que pueden realzar o contrastar con otro, creando una experiencia sensorial completa y placentera. Si partimos de dos ejemplos típicos, un vino tinto con cuerpo congenia a la perfección con una buena carne asada, mientras que un vino blanco afrutado armoniza muy bien con un entrante a base de mariscos.
Ahora vayamos a dos maridajes sorprendentes o inesperados. El chocolate negro conecta muy bien con la cerveza stout. El cacao, el café y los matices tostados se fusionan en una combinación intensa, adulta y sorprendentemente equilibrada. El sushi, por su parte, marida a la perfección con el cava brut nature, ya que la burbuja limpia, la acidez refresca y el arroz avinagrado encuentra equilibrio.
El maridaje también tiene en cuenta otros factores, como la acidez, el dulzor, la intensidad y la temperatura de los alimentos y las bebidas, además de las preferencias personales y culturales. En última instancia, el objetivo del maridaje es mejorar la experiencia gastronómica y crear una armonía entre los diferentes elementos de una comida o una bebida.


Métodos de maridaje
Si te interesa el apasionante mundo del vino, es fundamental que conozcas los diferentes métodos para realizar un maridaje exitoso.
Maridaje por Afinidad

Este primer método se basa en la combinación de alimentos y bebidas que compartan sabores, aromas o texturas parecidos. En el maridaje, cada ingrediente tiene su propio ritmo y armonía y, al fusionarse de manera adecuada, se genera un sinfonía culinaria que deleita los sentidos y eleva la experiencia gastronómica a otro nivel.
Ahora bien, ¿cómo se realiza un maridaje por afinidad? Primero, se deben analizar con detenimientos los rasgos principales del alimento, sobre todo, la intensidad de sabor, las texturas y los ingredientes destacados. A continuación, se selecciona un vino que comparta dichas características. Se tiene en consideración, también, la región de origen, puesto que las elaboraciones culinarias y vinos de una misma región geográfica se complementan muy bien entre sí. Por ejemplo, el jamón ibérico de bellota y el fino van de la mano, perteneciendo al universo gastronómico andaluz.
Maridaje por Contraste
Este segundo método ha ganado popularidad en los últimos años; consiste en la unión de alimentos y bebidas que presentan aromas, sabores o texturas opuestos. ¿Qué sucede en este tipo de maridaje? Pues que ambos productos se equilibran y se realzan mutuamente, potenciándose tanto los sabores individuales como la fusión entre ambos. La experiencia sensorial aquí es única.
Este maridaje por contraste amplía enormemente los horizontes culinarias, pues nos permite degustar combinaciones atípicas y atrevidas. El primer paso para llevar a cabo este método es aprender a identificar los rasgos esenciales del alimento: reconocer su dulzura, acidez, grasa o textura. Luego, elegir un vino de rasgos opuestos.
Si estamos ante un plato dulce (una tarta de manzana o una ensalada con mango, por ejemplo), armoniza muy bien con vinos frescos y con buena acidez, como un albariño, un riesling o un cava.
En contraposición, si la elaboración culinaria es grasa, como el pato o el cordero, debemos decantarnos por un vino con acidez marcada o con presencia de taninos. En este caso, son ideales vinos tintos estructurados, como un tempranillo, un cabernet sauvignon o un syrah. En el caso de alimentos fritos, quesos cremosos o pescados grasos como el salmón, funcionan muy bien vinos blancos con buena acidez, espumosos brut o incluso vinos rosados secos. ¿Te atreves a experimentar?
Maridaje Regional
Como ya adelantamos en párrafos anteriores, el maridaje regional es una tendencia en auge entre los aficionados a la sumillería. Se trata de armonizar alimentos y bebidas de una misma región para potenciar los sabores y generar una experiencia gastronómica sin precedentes. Este maridaje muestra la cultura culinaria del mundo.
Este tipo de maridaje regional se ejemplifica en la clase audiovisual grabada por HOTURIS e incluida en su Curso Superior de Sumillería y Maridaje, donde Cristian Uribe, maitre de Inclán Brutal Bar, de Madrid, ofrece un vino albariño joven de Rías Baixas para acompañar a un plato de zamburiñas, haciendo alusión también a la procedencia del escritor gallego que da nombre al restaurante.
Conceptos básicos del Maridaje

El objetivo principal del maridaje es ofrecer la sinergia perfecta entre comida y vino, de manera que se complementen y se resalten mutuamente. Para ello, es fundamental considerar estos aspectos clave:
Intensidad
La intensidad de sabor, tanto de alimentos como de caldos, debe ser equilibrada. Un plato con sabores fuertes puede ser complementado por una bebida igualmente intensa y robusta, mientras que un plato más suave puede ser mejor acompañado por un vino más ligero.
Acidez
La acidez es otro de los factores clave en este arte del maridaje. Un vino con buena acidez refresca el paladar y potencia los sabores de un plato muy especiado o potente en cuanto a grasa.
Taninos
Los taninos son componentes orgánicos que se encuentran en los vinos tintos y que aportan una sensación de astringencia y amargor. Las elaboraciones altas en proteínas, como las carnes rojas o quesos curados, suavizan los taninos del vino, por lo que resulta una combinación idea para acompañar vinos como el Tannat, el Monastrell o el Petit Verdot.
Los taninos presentan propiedades antioxidantes y pueden contribuir a la estructura y longevidad de los vinos. En la enología, los taninos se extraen en el proceso de maceración y fermentación de las uvas, y pueden ser influenciados por factores como el tiempo de maceración, la temperatura y el tipo de uva.
Cuerpo del vino
Este término hace referencia a la sensación que deja el vino en boca, que puede ser ligera, media o completa.
Dulzura
La dulzura del vino afecta a cómo se perciben los sabores en los alimentos. Un vino más dulce puede equilibrar sabores más picantes o salados, mientras que un vino seco puede complementar sabores más dulces.
Sabor
Los sabores específicos en el vino, es decir, las notas (frutas, especias o notas terrosas), pueden servir de complemento o contraste con los sabores de los platos.
Los sabores específicos en el vino, como frutas, especias o notas terrosas, pueden complementar o contrastar con los sabores en los alimentos. Por ejemplo, un vino con notas cítricas refuerza la frescura de un plato con limón, hierbas verdes o vinagretas, mientras que un vino con notas especiadas puede complementar elaboraciones con pimienta, canela, clavo o salsas de carácter más intenso.
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